¿QUIÉN SOY?
Hola, Soy Virginia García
Soy especialista en cocina vegetal con más de 20 años de experiencia. Desarrollo recetas, fotografío platos y formo a profesionales de la cocina y la nutrición en todo lo relacionado con la gastronomía plant-based.
Empecé en 2006, cuando la cocina vegana en España era casi inexistente fuera de los círculos activistas. Desde entonces he trabajado con marcas, organizaciones y medios, y he construido una trayectoria que combina el rigor técnico con el conocimiento profundo de los ingredientes vegetales.
Lo que he hecho:
He publicado dos libros — Cocina Vegana (con la nutricionista Lucía Martínez, Ed. Oberon/Anaya, 7ª edición) y Cocina Vegana Creativa (Ed. Zenith/Planeta, con introducción de Aitor Sánchez). He elaborado la primera guía vegana para HORECA en España, para la Fundación Alma Animal. He colaborado durante años con Igualdad Animal y con Veganuary en desarrollo de recetas y fotografía. He impartido formación para el Col·legi Oficial de Dietistes-Nutricionistes de la Comunitat Valenciana, para la Universidad de Alicante y en el máster de nutrición plant-based de Aleris. Escribo en la revista Cuerpo Mente y he aparecido en RTVE. Mi fotografía gastronómica está licenciada a través de Getty Images, iStock y Shutterstock, y ha sido utilizada por medios como Forbes, The Guardian, El País o ELLE. Desde 2019 colaboro de forma estable con Aitor Sánchez en el proyecto Sin Receta.
Tengo estudio propio de fotografía en Castellón y trabajo en remoto para toda España.


Ciencia y arte
A veces se intenta definir la cocina como una ciencia o como un arte. Yo creo que es una combinación de ambas cosas.
Las reacciones químicas que propician la transformación de los alimentos son la base de los diversos procesos que gobiernan la práctica culinaria.
Cocinar no es sólo hacer los alimentos más digestibles y darles mayor capacidad de conservación o hacerlos más fáciles de masticar. Con el paso de los siglos hemos ido cocinando de diferentes formas, mezclando ingredientes y sabores, mucho más allá de la necesidad primaria de alimentarnos. Usamos recipientes para poder cocinar en diferentes medios, acuosos, grasos y secos, vamos creando formas de cocinar y modelando un sentido del gusto que aún sigue mejorando y diversificando esas formas de cocinar.
Me gusta aprender no sólo recetas de cocina, sino lo más importante: las propiedades organolépticas de los alimentos y los fundamentos físico-químicos de los procesos culinarios.
Gracias a la física y la química podemos comprender qué sucede cuando cocinamos alimentos y podemos ser más creativos tanto en la cocina como a la hora de crear nuevos productos. Podemos saber por qué cuando batimos leche de soja con aceite se convierte en una salsa de características reológicas muy especiales (la famosa “veganesa” o mayonesa sin huevo), y es porque la lecitina de soja y el propio batido emulsionan el aceite en el agua de la leche vegetal.
Cada vez que cocinamos estamos haciendo experimentos científicos aunque no seamos conscientes de ello, y como en cualquier experimento científico los conocimientos teóricos son fundamentales para su éxito o para plantear experimentos posteriores que puedan mejorar el producto final.
Por supuesto, por mucha ciencia que se sepa, no es suficiente para cocinar con éxito. Son necesarias también la creatividad y la habilidad para mantener un equilibrio que nos permita llegar al fin del disfrute gastronómico. Y este disfrute condicionará el proceso culinario. Es un equilibrio muy delicado que puede romperse cuando falla algún término de cualquier parte.
Aunque los gustos son muy diferentes de una persona a otra y por lo tanto el disfrute gastronómico es subjetivo, cuando te sientas a la mesa disfrutas con una mesa y un plato bien presentado y con una textura agradable. Para conseguir ese plato se necesita una buena receta y elaborarla bien, y para diseñarla hacen falta conocimientos y creatividad. El arte de la cocina podría estar en esa virtud o en la disposición del comensal que disfruta de lo que tiene en el plato.
Para un disfrute completo hay que combinar el conocimiento profundo en cocina, técnicas culinarias, conocimientos adquiridos de la experiencia, base teórica físico-química, creatividad para la capacidad de creación culinaria y habilidad para cocinar.
La técnica, la ciencia y la creatividad son esenciales en la cocina vegana, que hasta hace pocos años ofrecía pocas o nulas innovaciones, basada únicamente en procesos simples como la mera cocción o fritura de verduras, cereales y legumbres.
Mi objetivo es diversificar la cocina vegana, explorar todos los aspectos de los alimentos vegetales y elevar la gastronomía vegana al lugar que merece, junto al resto de tendencias de Alta Cocina.
Por qué cocina vegana
El veganismo no es una religión, ni una moda ni una mera opción personal: es la consecuencia de reconocer que los demás animales también tienen derecho a vivir, a no sufrir y a no ser explotados.
Cada segundo mueren más de 3.000 animales no humanos en mataderos, laboratorios, redes de pesca, granjas, cepos, carreteras… víctimas de nuestros hábitos.
Y esta injusta situación sólo puede ser erradicada si dejamos de considerarles meros objetos y actuamos en consecuencia: adoptando el veganismo y luchando por sus derechos.
Yo me dedico ahora a todo lo relacionado con la cocina vegana porque sé que es la parte que la gente ve más difícil, y en ese sentido quiero que vean que ni es tan difícil ni hay que hacer esfuerzos titánicos, ni comer soso, “de herbolario”, “de dieta” y todas esas cosas que temen que pasará.
He cocinado para mucha gente, he hecho comedores, degustaciones, banquetes… y sé cómo conquistar estómagos y paladares. ¡Y eso hay que compartirlo!







